Día 2

Los niños invaden el camposanto para desenterrar los cuerpos de sus mascotas y dormir en sus tumbas vigiladas por sus cancerberos.

Día 1

El hombre llora el desconsuelo de una vida sin término y sin refugio para sentir los sueños desvanecidos en la inexistencia de un atardecer heroico.

Día 20

Llueve sobre la imagen que contempla el edificio en ruinas. Es una mujer blanca que sostiene un bebé en sus brazos y de sus ojos se deslizan lágrimas de un rojo furioso.

Día 1

Tuvo que contener la necesidad de clavarle la ballesta en la pierna. Quería que dejase de avanzar, porque le estaba avasallando su terreno y la invasión le molestaba. No le interesaba escuchar palabras revestidas de un camuflaje amable, cuya intención ocultaba negras envidias eternas. No podía matar ese cuerpo putrefacto, ya su pestilencia le provocaba arcadas incontenibles.

Día 23

Veo que cercenan mi imagen en el espejo. Mi cabeza cae sobre mi hombro izquierdo, mientras una expulsión bombeante de sangre sale de mi cuello y yo sigo de esta lado parada frente al espejo.

Día 15

Día 5

Vi en sus ojos la desolación de un misterio sin resolver, la tortura de una incógnita que se estaba apoderando de su cuerpo. Quise decir muchas cosas y ninguna salió de mi boca, sólo toqué su hombro y me fui.

Día 3

Siento que... creo que no siento nada.
Las sensaciones se vuelven palabras, los sentimientos se transforman en música y mi cabeza apenas funciona.

Día 2

Los vicios se acumulan en el cuerpo destrozado. El humo sale por la vagina y el semen sale por la boca. La comida circula por las venas y la sangre se desliza por los órganos. Al final el corazón se parte en latizagos de cuchillas.

Día 1

Apareció con los arañazos en el torso. Lo impresionante no eran las líneas amoratadas que surcaban la superficie de su piel; era la sugestión de que alguien quería abrir desde adentro y no lograba romper las vejigas pegajosas.

Día 12

Día 11

Están apurados. No pueden llegar tarde. Corren por las veredas vacías como si un fantasma de Scooby Doo los persiguiera. Suben hasta la terraza del edificio y ya ahí, respirando con agitación, se sientan a esperar. El reloj marca que faltan dos segundos. Se miran y observan... explota la empresa donde trabajan.

Día 10

Escucha los ruidos de los vidrios rotos; primero le llega como incorporados a su sueño, pero cuando los restos caen al suelo reconoce que está despierto. Sabe que no cuenta con mucho tiempo; extiende su mano hacia la mesa de luz. Percibe los movimientos del otro lado de la puerta; cuando se abre, el fogonazo cruza la oscuridad y logra ver un rostro.

Día 9

El perro se lanza sobre su carótida. Quiere detenerlo, pero sus manos no alcanzan para contener el ataque. Los pelos del animal se escurren entre sus dedos y los colmillos se clavan punzantes para terminar con un desgarro.

Día 8

No tengo más sensaciones que mi mano atorada en el picaporte de la puerta. No hay circulación y mi piel es un objeto pálido, que ni siquiera tiene fuerza para hacer bajar el metal.

Día 7

El cielo amenazaba una tormenta atroz. Sentía cómo la electricidad sacudía cada célula. Era un amasijo de huracanes a punto de estallar.

Día 6

La luna lloraba sangre esa noche, mientras Salomé sostenía la cabeza de Juan frente al espejo. Su cuerpo desnudo se manchaba de rojo y con sus siete velos, que había utilizado para la danza, envolvió su trofeo.

Día 5

Había manifestado su fuerza bajo el sol poniente. Las llamas seguían consumiendo la ciudad que se convertía en una sombra de cenizas.

Día 4

Aclaración de la frase del día anterior para aquellos que suelen hacer una trasposición de lo que escribo a lo que soy.
Amigos, familiares, etc.: no se preocupen. No haría eso por dos razones:
Por un lado, tendría que cocinarlos y saben que no es mi fuerte. Demasiado trabajo.
Por el otro, un acto de esa naturaleza sería la invasión de todos ustedes en mi cuerpo. Como saben, la invasión, la imposición, el subyugamiento me ponen fuera de mí.

Día 3

Acá encerrado, seguía sin entender el motivo de la sentencia. Todos los días leía en el diario atrocidades efectuadas por los distintos gobiernos o corporaciones transnacionales, cuyos objetivos eran el poder o el dinero. Su motivación había sido el amor.
Había asesinado a todos sus seres queridos para tenerlos siempre. Algunos tenían sus huesos en el sótano; otros seguían con sus pedazos en el refrigerador a la espera de ser ingeridos. Simplemente había incorporado un poco de cada uno y los había hecho suyo.